Archivos diarios: 10/23/2013

Celebrando palabras (1): Picardía

Celebrando palabras pretende ser una nueva  sección con la que quiero homenajear a mi idioma a través de algunas palabras, su significado y su hueco en la literatura.

Hoy voy a empezar, por qué no, con PICARDÍA.

Estas son algunas de las definiciones que propone la RAE: 1. f. Acción baja, ruindad, vileza, engaño o maldad. 2. f. Bellaquería, astucia o disimulo en decir algo. 3. f. Travesura de muchachos, chasco, burla inocente. 4. f. Intención o acción deshonesta o impúdica. 7. f. pl. u. c. sing. m. Camisón corto, con tirantes, hecho generalmente de tela transparente.

A pesar de la evidente la carga negativa de esta palabra, a menudo y en pequeñas dosis se considera una cualidad apreciable. ¡Como una pizca de sal y de pimienta que alegran un plato!

La picardía la hemos heredado de los pícaros, esos personajes astutos, sin honor, de baja clase social, cuya supervivencia dependía de su capacidad de engañar al prójimo (en una sociedad, recordemos, que no permitía el ascenso social), que poblaban muchas novelas del Siglo de Oro. Sin duda, una de las más célebres, y la precursora del género concido como “novela picaresca”, es el Lazarillo de Tormesa la que siguieron, entre otras, La vida del Buscón, de Francisco de Quevedo, y Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán. A pesar de alejarse de los valores y las virtudes de la época, los pícaros terminan resultando simpáticos, quizá porque, a su manera, se rebelan a las convenciones de una sociedad hipócrita e injusta que reprime la libertad y pone todo tipo de trabas a quienes, desde lo más bajo, pretenden mejorar. 

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